Coges a un experto en historia + le emborrachas + le pides que te explique un acontecimiento único + haces una dramatización de los hechos con su voz = Sin lugar a dudas, la aportación al campo de la docencia más significativa desde "Érase una vez... el hombre".
Podéis ver los cuatro vídeos aquí. Gracias a José Manuel por el chivatazo (cualquier día nos juntamos y hablamos de la unificación italiana de 1861 a base de amarettos, jefe)
A ver cómo explico esto:
El domingo pasado hicimos el gilipollas una sesión de fotos para cierto programa piloto en el que estamos trabajando, ¿vale?.
La cosa consistía en vestirme de mamarracho turista en distintas zonas representativas de Madrid, ¿ok?.
Pero en el Oso y el Madroño, un abuelo lunático misterioso se acercó y decidió posar a mi lado. Y quedarse ahí. Hierático. Solemne. Sin ninguna razón aparente. Uhm, ¿está claro?.
Porque yo todavía no lo tengo nada, nada claro.
Las gafas de sol y la falsa sonrisa ocultan el terror de mi mirada.
Cuando quieres entrar al metro con tu abono transporte pero no puedes porque han subido las tarifas y tienes que ir a la ventanilla para que te lo cambien, eso es un "incidente".
Cuando la mayor parte de la población de la costa este de los EE.UU. es erradicada de golpe, creo que llamarlo así es subestimar ligeramente la situación.
¿O es que "M.Night Shyamalan's Hay que ver qué cosas pasan" ya estaba registrado?
Otro día hablaremos de la película. O no, que también es una opción.
Conversación mantenida entre una profesora y una alumna de la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) en relación a una obra de teatro:
Alumna: Lo curioso de la obra, y que poca gente conoce, es que Virginia Woolf era bipolar.
Profesora: Perdona, pero yo ya sabía que a Virginia Woolf le gustaban las mujeres...

¿Ellos?: una impecable selección del equipo técnico (José Manuel Jiménez, montaje; Belén Arribas, ayudante de montaje) y artístico (Ana del Arco, actriz) de "Manual Práctico del Amigo Imaginario (Abreviado)".
¿El cartel?: o una petición al mundo del cortometraje por parte del mecánico del taller, o algo que prefiero no entender.

Aquí la incorporación más reciente a la familia patatil.
El híbrido de Patata+Indiana Jones tiene funciones nuevas como la música que suena al ponerle el sombrero y clásicas, como la puertecita para guardar los complementos dentro de él. Convirtiéndole, automáticamente, en el primer juguete para niños de dos años al que le puedes meter un látigo por detrás.
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