Comencé este sitio con una finalidad muy sencilla: en vez de enviar un e-mail a mis amigos con un vídeo de David Hasselhoff haciendo una hasselhoffada, lo colgaba en el Blog. Rápido. Directo. Relativamente útil. Pero eso el monstruo de Facebook lo ha vuelto redundante. Podría tirar por el camino fácil y echar la culpa a Facebook, a la Expo 2008, o a la saga de "Crepúsculo", pero no.
Alguna vez hablaba de mí mismo. "Oye, al fin y al cabo el Blog se llama como se llama", razonaba ante nadie en concreto. Algún viaje. Premio. Entrevista. Pero para hablar de yo, yo y yo ya hice una página web que tampoco actualizo muy a menudo, porque mi vida tampoco se actualiza muy a menudo. Uno puede pensar que vivo en un arriesgado mundo de aventuras, donde las bajas pasiones dejan un rastro de lágrimas que sólo desaparecen con los suspiros de los corazones rotos, pero uno estaría bastante equivocado.
Podría hacer una mezcla de ambas páginas y crear un blog en www.ciroaltabas.com, pero de momento prefiero separar lo personal de lo profesional. Si algún productor no se atreve a financiar mis proyectos porque ha dado con mi Blog y no le ha gustado lo que ha visto siempre puedo decir que no, que ha leído al "otro Ciro Altabás", que no sé quién es, que esa confusión suele pasar muy a menudo, y que si me puedo levantar ya porque me empiezan a doler las rodillas.
Si me merece la pena es porque disfruto mucho escribiendo salidas de tono como esa última frase. Y teniendo una fecha límite que me obligue a pensar algo que, mirando el monitor desde cierto ángulo y con la suficiente cantidad de carajillos en el cuerpo, pueda llegar a provocar en el lector una expresión facial formada al flexionar los 17 músculos cerca de los extremos de la boca y alrededor de los ojos.
Pero, las cosas como son, este último par de meses he guardado las maracas debajo de la cama y no tenía la cabeza como para escribir gilipolleces. "Pues entonces escribe algo serio", puedes decirme cogiéndome de la mano en nuestro restaurante favorito. Ya, pero es que tampoco quería dedicarle excesivo tiempo a un blog: tres o cuatro líneas y zas, lanzo la bomba de humo, desaparezco y trabajo solucionado.
Así que déjenme que piense qué hago con este
espacio. Qué me pide el cuerpo. Si lo vendo, lo cambio, lo cierro o sólo me
dedico a colgar fotos de animales con sables láser (mierda, no, se me han adelantado) Historias para contar hay.
Cómo Rajoy sigue sin ponerse en contacto conmigo para darme su opinión
de "DVD". Cómo he pasado 32 años sin hablar con un hombre desnudo y
no me había dado cuenta hasta que me apunté a kick-boxing. O, simplemente, por
qué "Te Quiero, Tío" va a ser mi película favorita del año. No
sé. Pero por lo menos quería comunicarles este interrogante que oscila sobre mi
cabeza (y hay mucha cabeza donde oscilar).
De momento me espera una peripecia en tierras brasileñas. Cuando regrese - si es que regreso y no me ven dentro de tres años en "Aragoneses por el Mundo" diciendo eso de "yo vine aquí con un corto, porque yo antes hacía cortos y me enamoré de la tierra... sí, eso, de la tierra" - continuaremos donde lo habíamos dejado.
Nabrazo.
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